jueves, 5 de abril de 2012

El sueño del bebé. Parte II.

Según Rosa Jové, el problema más grave al tratar del sueño es pensar que todos los niños, independientemente de la edad que tengan, duermen igual. Es el primer fallo del conocido Método Estivill, y lo que imposibilita el hecho de generalizar a la hora de solucionar un determinado problema.
El sueño es un proceso evolutivo
Imaginen un bebé de 6-8 meses gateando. Todo el mundo se admirará de la prontitud en la adquisición de sus metas locomotoras, porque todos sabemos cuál es la evolución normal de un bebé. Pero imaginen que no tenemos ni idea y nos empezamos a preocupar cuando un bebé empieza a gatear porque.... ¿y si no se levanta nunca y no anda? Todos sabemos que, si no intervenimos, cualquier niño sano, a pesar de gatear a la perfección se levantará y andará. Por que andar es un proceso evolutivo que se adquiere con la madurez motora.
El sueño es un proceso evolutivo; los bebés nacen con apenas dos de las cinco fases de sueño que tenemos los adultos. A lo largo de los meses, y compenetradas con las necesidades biológicas del bebé, van apareciendo las otras fases. Esto es así porque, entre otras cosas, un bebé necesita comer frecuentemente (si no tendría hipoglucemias) y necesita protección. Si tuviera todas las fases de sueño como los adultos tardaría mucho más rato en hacer un ciclo completo (hay que pasar por varias fases para notar descanso) y eso resultaría peligrosísimo para ellos. Por eso, la naturaleza, que es sabia, hace que los bebés al nacer solo tengan fase de sueño profundo y una fase REM, pero no las otras, con lo que así se despiertan a menudo.
A los 6 meses ya tienen establecidas casi todas las fases, pero aún les cuesta pasar de una fase a otra. Están ensayando y por eso hay tantos bebes que suelen incrementar los despertares de los 6 meses en adelante.
La fase del sueño profundo es peligrosísima para el ser humano desde el punto de vista evolutivo, puesto que durante ella somos muy vulnerables. Para paliar esta circunstancia, la naturaleza, que siempre está de nuestra parte, intercala en las fases del sueño profundo “picos” de sueño ligero a modo de micro despertares. Si todo está bien, continuamos durmiendo y no nos enteramos, pero si algo no va bien, nos despertamos. Cuando los niños adquieren este dominio (que no se da hasta pasado el año, siendo normal que haya despertares por este motivo hasta los cinco años) duermen de un tirón, pero, en caso contrario, hay que darles más tiempo.
Ya sé que se oye hablar de bebés que duermen de un tirón desde los 6 meses, pero estadísticamente sabemos que no es lo más frecuente. En cuanto a los niños “estivillizados” se suelen despertar igual, pero están amaestrados para no llorar, continuar en la cuna y acabar durmiéndose al cabo de un rato (como hacen todos).
Si no intervenimos, cualquier niño sano adquirirá, un día u otro, el proceso y dormirá.
Otra cosa es que los padres aguanten hasta ese día.  El especialista debería estudiar cada caso y ofrecer a los padres técnicas para que sus hijos aceleren el proceso. Pero no porque los niños lo necesiten, sino porque los padres no pueden más.
Estas técnicas varían según la edad del niño, su proceso evolutivo o su historial de sueño, por lo que no es posible dar una solución general. Sobre estas técnicas hay dos que han demostrado favorecer la adquisición del sueño correcto: el colecho y la lactancia.

Por lo que respecta al colecho, Mckenna demostró que los niños que dormían con sus padres tenían menos probabilidades de presentar el síndrome de muerte súbita del lactante y que, a través de la respiración de la madre, los niños aprendían antes a pasar de una fase a otra del sueño, ya que sincronizaban su respiración con la materna (hay fases del sueño que tienen una respiración diferente).
En cuanto a la lactancia, R. Debré y A. Doumic, comprobaron que los perritos amamantados dormían mejor que los alimentados con biberón. Parece ser que la succión al pecho cansa y relaja más, aparte que la leche contiene L-triptofano, un aminoácido que ayuda a la conciliación del sueño.
El sueño del bebé. Parte I
"¿Duerme ya del tirón?"
Hace ya muchos años que se sabe que los bebés se despiertan durante cortos periodos de tiempo durante la noche, sin que los padres lo sepan, incluso durmiendo solos en su cuna. Algunos bebés simplemente se vuelven a dormir, y otros, tal vez más sensibles, “hacen notar” su petición de contacto con sus padres. No se trata de un signo de inmadurez o tozudez, ni de un intento de manipulación de los padres, sino que necesitan saber que no están solos.  De hecho, a pesar de que los críos pueden ser condicionados a dormir solos durante periodos largos de tiempo (cumpliendo la creencia popular de que deben dormir durante la noche), el hecho es que no han estado diseñados para ello y, en consuencia, se resisten por su propio bien biológico y psicológico. Son las expectativas de los padres las que conducen a interpretar el comportamiento infantil de manera muy distinta.
La sociedad nos hace creer que los bebés “normales” duermen durante toda la noche desde su segundo mes de vida; las investigaciones indican que esto es más bien una excepción que una regla.
En un congreso de la Asociación Americana para el Avance Científico, se comentó la relación física entre los niños con problemas de estrés y las disfunciones de personalidad en la edad adulta. Los niños que se dejan solos para dormir y no se toman en brazos para confortarlos pueden crecer con desordenes postraumáticos y problemas de personalidad, dijo el Dr. Michael Commons de la Escuela Médica de Harvard, según un estudio realizado por él y sus colegas. La idea de que los bebés necesitan contacto físico no es innovadora. Por eso, cada vez se dejan menos que lloren a sus anchas (para ensanchar pulmones, como decían las abuelas). Pero estos investigadores dijeron que se está empezando a encontrar evidencias de cambios físicos cerebrales causados por el estrés durante la infancia.
 "Para un bebé, dormir solo es muy estresante. Lo vemos claramente porque los bebés lloran." Los científicos han encontrado niveles mucho más elevados de la hormona del estrés, la cortisona, en bebés que lloran. El Dr. Commons sugiere que la constante exposición al cortisol en la infancia, causa daños físicos en el cerebro. "Estos cambios son reales y no desaparecen con el tiempo."

viernes, 30 de marzo de 2012

¿Aún tienes leche?
Sí, y la seguiré teniendo mientras mi hija quiera.
En un principio me sentía orgullosa cuando me hacían esta pregunta a la que suele acompañar otra: “¿no le das ayuda?”. ¡¡Ayuda!! ¿Para qué? ¿Para que crezca sana y feliz? Pues claro que se la doy, la ayudo con mi teta cada vez que la reclama, la ayudo con el único alimento fabricado en exclusiva para ella.
Más tarde, con el paso de los meses, empecé a sentirme molesta cada vez que se me formulaba la dichosa pregunta.
¿Leche?, pues claro que tengo leche como cualquier mujer que dé la teta a demanda. La succión del niño estimula el pecho desencadenando una cascada hormonal que llega al cerebro cuyo resultado es la eyección o salida de la leche. Por lo tanto a más succión, más producción.
Pero esto último ya no interesa escucharlo, y nos encontramos a quien le fue imposible amamantar porque "no tenía leche", y se nos tacha de afortunadas, tanto es así que casi tendríamos que dar gracias por este don que se nos ha concedido.

Señoras, que somos animales mamíferos, ¿se nos ha olvidado?. ¿Cómo es posible que la especie humana que durante miles de generaciones hemos habitado este planeta hayamos llegado hasta nuestros días si no hubiese sido por las tetas de nuestras antepasadas?. Que las leches de vaca desnaturalizadas industrialmente no han existido siempre. ¿Cómo puede ser que en el último siglo hayamos perdido la capacidad de amamantar a nuestros hijos?.

Me he cabreado muchas veces; hasta que comprendí que la culpa es de la carencia de información.
Muchas lactancias se frustran porque nadie es capaz de informarnos debido a que no abundan los profesionales de la salud que desde el embarazo te asesoren con rigurosidad. Y eso me entristece sobremanera. Que haya criaturas que sean privadas de este elixir de vida que es la leche de su madre por desinformación materna………. simplemente me supera.
Existe la errada creencia popular de que no todas las mujeres tenemos leche. Sí, la hipogalactia verdadera (escasa producción de leche) existe, se da en muy contadas ocasiones y puede tener su origen en patologías muy concretas como: hipotiroidismo no controlado, SOP (síndrome de ovarios poliquísticos), reducción mamaria reciente(siendo necesaria una valoración individual de cada caso), síndrome de Sheehan (provocado por hemorragia masiva y severa en el postparto inmediato). Por  lo tanto, la hipogalactia verdadera es una condición muy rara.
En la mayoría de los casos, lo que la madre percibe como una producción insuficiente es en realidad una cascada de problemas que tuvo su origen en una mala técnica, un frenillo lingual corto, la imposición de horarios para dar el pecho o las recomendaciones contradictoras o erróneas.

Muchas veces las expectativas no se corresponden con la realidad. La inmensa mayoría de mujeres cuando se convierten en madres por primera vez no han visto amamantar jamás, por lo que ignoran cómo funciona la lactancia. A menudo, esperan bebés que coman puntualmente cada tres horas y duerman entre toma y toma, algo que pocas veces se da en la vida real. Y, estas madres acaban pensando que el niño llora porque pasa hambre, es decir, porque no tienen suficiente leche.
Hay toda una generación de mujeres, hoy abuelas, que no dieron el pecho a sus hijos, lo que significa que se rompió la cadena de transmisión familiar de la cultura de la lactancia.

De ahí la importancia de acudir a los grupos de apoyo a la lactancia ya desde el embarazo, desde donde se ofrece información veraz y actualizada así como la posibilidad de compartir vivencias con otras madres lactantes.
No nos olvidemos; todas las madres tenemos leche de calidad, se ha demostrado que en madres desnutridas y viviendo en condiciones extremas su leche es de calidad. Las células se las arreglan para extraer los nutrientes necesarios de las reservas maternas para que el lactante no sufra carencias.
Sí, una vez más la Naturaleza es sabia, dejémonos pues guiar por ella con más asiduidad.

jueves, 29 de marzo de 2012

Oficio de Mamá

Siempre he huído de los tópicos, y mira tú por donde, que a la vuelta de los años aquí me veo aseverando que  "madre no hay más que una".
Como verdad absoluta es también lo que solemos decir a la ligera de que "no se sabe lo que se tiene hasta que se pierde".

Nunca valoré el tener el desayuno preparado antes de ir al colegio.
Nunca valoré el tener mi ropa limpia y preparada día tras día, año tras año.
Nunca valoré el que no se me exigiese nada más que jugar y disfrutar de mi infancia.
Nunca valoré el significado de su sola presencia perenne.
Nunca valoré...............
Hasta el día que mi mamá decidió, libremente y porque sus hijos estábamos ya criados, el reincorporarse a su vida laboral. Ahí aprendí a valorar. Mi mamá, que siempre estuvo junto a mí, de repente no estaba durante cinco días a la semana.
Sufrí, y mucho. Y sufrí egoistamente porque mi mamá nos había dejado por algo que yo comprendía pero no aceptaba. Yo entendía y a mi modo la apoyaba en esta nueva andadura, pero sentía que donde debía estar era a mi lado.

Hoy, ahora que la madre soy yo, es cuando me doy cuenta y soy capaz de apreciar lo que hizo por sus hijos. La dedicación exclusiva que tuvo hacia nosotros durante esos años en los que un bebé necesita a su  mamá tanto o más que el aire que respira. Y por ello te doy las GRACIAS.
Y doy las gracias también a todas las mujeres que a lo largo de la historia han ejercido este sagrado oficio que es el de ser mamá. A todas, que de una manera u otra, como han sabido o como las han dejado, han amado a sus hijos más que a sus propias vidas.

No quiero, y no debo olvidarme de la figura paterna, de esos padres amorosos que los hay, doy fe, y sin los cuales no se entendería el contexto de afecto y generosidad de las mejores infancias.
Uno de esos maravillosos hombres, de paciencia infinita, amor y dedicación eres tú.

Nunca olvidaré esas noches en las que sentado en mi cama me acompañabas con tiempo ilimitado hasta poder dormirme.
Nunca olvidaré esas noches en las que sentía miedo y tú me acomodabas junto a tí en vuestra habitación.
Nunca olvidaré............

Y por todo ello te doy las GRACIAS. Y se las doy a esa maravillosa mujer que ofició de mamá y de quien sin duda aprendiste a ser como eres.